
La historia de esta plaza se inicia con la advocación a San Victorino "Abogado contra los hielos que suelen hacer daño a los panes recién sembrados". La plaza de San Victorino era el lugar donde se tomaba el camino hacia occidente. Durante el Siglo XVIII el entorno de la plaza se fortaleció con el carácter comercial que aún conserva. Desde la Independencia se le cambió el nombre de San Victorino por el de Plaza de Antonio Nariño y en 1910 se instaló la escultura de Antonio Nariño. Para los habitantes de la ciudad y los visitantes continúa siendo la Plaza de San Victorino y son pocos los que la conocen con el nombre de Antonio Nariño. La mayor parte de la plaza se encuentra cubierta con ladrillo y arborizada con Palma de Cera.