Inicio | Contáctenos | Mapa del Sitio | Instituto Distrital de Turismo Portal Oficial del Turismo en BogotáEnglish Version | Versión en Español
Instituto Distrital de Turismo   Bogotá Positiva
 

Directorios
Aerolíneas
Agencias de Viajes
Alquiler de Vehículos
Anticuarios
Artesanías
Bancos
Casas de Cambio
Casinos
C. de Convenciones
Clínicas y Hospitales
Consulados
Embajadas
Galerías
Guías de Turismo
Hoteles
Restaurantes
Teatros
Transporte terrestre
Universidades
Documentos técnicos
Suscríbase a nuestro Boletín Turístico
Conozca el noticiero virtual Amarillo Rojo
Puntos de información turística
Lea en linea la edición de la Revista Bogota
Bogotá, País y Región
Click para conocer informes de estadísticas del Turismo en Bogotá
Búsqueda
Bogota en Postales
Bogotá Despierta

 

 
· Rutas por el Norte
· Rutas por el Sur
· Rutas por el Occidente

En los alrededores de Bogotá se encuentran múltiples atractivos de carácter histórico y cultural, así como lugares naturales que ofrecen paz y belleza. Muchas de las poblaciones mantienen el nombre dado por los indígenas Muiscas a sus poblados en la época precolombina.

El panorama predominante en las rutas del norte es el de extensas planicies bordeadas por un cordón montañoso, pastizales surcados por numerosas corrientes de agua y bosques sembrados con especies foráneas como pino y eucalipto.

Un recorrido completo por una de estas rutas puede tomar entre tres horas y todo un día. Las rutas del sur y del occidente se caracterizan por ofrecer climas cálidos, una exuberante vegetación tropical y amplias facilidades para la recreación y el descanso. El recorrido por dichas rutas puede tomar entre uno y dos días.




Bogotá-La Calera-Sopó

El recorrido presenta dos escenarios: el primer tramo, que conduce de Bogotá al municipio de La Calera, ofrece una geografía montañosa conformada por empinados cerros y cumbres. El segundo tramo, que lleva a la población de Sopó, cruza pequeños valles y planicies que desembocan en el sector centro-oriental de la Sabana de Bogotá.

Bogotá–La Calera.
La carretera se toma en la Carrera 7 con Calle 84 y el trayecto inicial es en ascenso. A partir del kilómetro tres se encuentran, a mano izquierda, zonas de parqueo con miradores y establecimientos públicos en los que se puede observar una maravillosa panorámica de la ciudad. En las horas de la noche los restaurantes, tabernas y discotecas ofrecen variada programación y la vista nocturna que se aprecia de la ciudad es extraordinaria.

Continuando por la misma vía se llega a La Capilla, sitio a partir del cual se inicia un descenso que conduce al embalse de San Rafael, importante obra de ingeniería que abastece de agua a Bogotá. En este trayecto hay restaurantes que ofrecen deliciosa parrillada, comida típica y trucha. La Calera es una pequeña y centenaria población de calles empinadas que conserva un ambiente rural. En la plaza mayor se ubica el templo principal cuyo interior alberga dos lienzos elaborados por el pintor de la colonia Gregorio Vázquez. La alcaldía, situada en el costado oriental de la plaza, es una bella edificación colonial; se deben disfrutar las deliciosas golosinas, los amasijos y el masato que se expenden en los establecimientos situados en la plaza principal.

La Calera–Sopó.
Este tramo ofrece un paisaje de suaves ondulaciones y pequeños valles que insinúan la aparición de la Sabana. Al llegar a la población de Sopó, fundada en 1612, en el parque principal se debe visitar la iglesia del Divino Salvador pues su interior guarda doce lienzos, los Ángeles de Sopó, magnífica obra barroca de autor desconocido cuya calidad revela la mano de un gran maestro. La iglesia acoge igualmente numerosos lienzos de la época. A 300 metros se encuentra el Santuario del Señor de la Piedra, que conserva la pequeña roca aparecida en 1753, en la que aparece la imagen del Divino Rostro. Es usual detenerse en la planta de Alpina, importante empresa de lácteos, para degustar postres, quesos y variadas preparaciones.
Para retornar a Bogotá se sugiere tomar la carretera central del norte, situada a cinco kilómetros de la población. En el recorrido se observan bosques de especies foráneas de eucaliptos y pinos, así como los de especies nativas como sauces y cauchos sabaneros.


Bogotá-Chía-Cota-Cajicá-Tabio-Tenjo

La ruta ofrece, en su trayecto inicial, un verde paisaje de sabana. Entre Cajicá y Tenjo el territorio presenta una sucesión de valles enclavados en medio de altos y cerros de gran hermosura.

Bogotá–Chía.
Saliendo por la Autopista Norte o por la Carrera Séptima se llega al sitio conocido como La Caro, puerta de entrada de Bogotá. A la derecha está el Castillo de Marroquín. Continuando por la variante de Cajicá, a la izquierda se aprecia el Puente del Común, construido en 1785, y dos kilómetros adelante el Centro Comercial Chía. En Chía se realizan múltiples actividades culturales como la presentación, los fines de semana, de grupos jóvenes de teatro y música; se practica, igualmente, un intenso movimiento poético y de investigación antropológica basada en el estudio de la comunidad indígena que habita en las laderas del cerro La Valvanera. Abundan los restaurantes de comida típica y parrilla; las almojábanas, los dulces y los postres complementan la oferta gastronómica. Es posible adquirir excelente artesanía, particularmente cerámica y objetos de vitral.

Chía–Cota.
El recorrido se realiza por bellos territorios de sabana, pastizales y hatos lecheros; predominan los bosques de eucaliptos. Saliendo de Chía se encuentran viveros que ofrecen variedad de plantas ornamentales. En Cota abundan los establecimientos que expenden fritanga, sopas y cocidos típicos. Continuando por la misma vía se llega a Suba.

Chía–Cajicá–Tabio.
El camino continúa hacia el norte llegando a Cajicá, población famosa por los tejidos de lana, las alfombras y los tapetes; es usual hacer una parada para degustar helados, dulces y amasijos. Al llegar al casco urbano se debe tomar la desviación situada a la izquierda que conduce al municipio de Tabio. Sobre la plaza principal es preciso observar las casonas de estilo colonial, particularmente las situadas en el costado oriental. En lo alto del cerro que domina el poblado se encuentra la ermita de Santa Bárbara, sencilla construcción de los padres jesuitas que data de 1604.

Los termales de Tabio son un establecimiento público que ofrece dos piscinas con aguas de propiedades terapéuticas. El cerro de Juaica, muy conocido en la región, encierra historias maravillosas. Se afirma que en las horas de la noche se observan pequeñas luces, atribuidas por algunos a fabulosos tesoros escondidos y por otros a avistamientos de ovnis.

Tabio–Tenjo.
El pueblo sabanero de Tenjo conserva un patrimonio cultural y natural de gran interés. En el parque principal el estilo arquitectónico predominante es el colonial, medianamente intervenido por construcciones francesas y republicanas como el edificio municipal, situado en la esquina suroriental. Éste contrasta con las dos casas vecinas que conservan rústicos techos de paja. En el costado occidental del parque se puede observar una bella capilla doctrinera y un templo de reciente construcción.

Los domingos es posible comprar artesanías que se ofrecen en el mercado callejero conocido como el Fúchugo de las Niguas. Los cerros de Juaica y la serranía de Majuy ofrecen escenarios naturales de gran belleza; en la vereda Chitasugá abundan los petroglifos precolombinos, siendo muy conocidos los que se encuentran en la piedra Las Petacas. El regreso a Bogotá debe realizarse tomando hacia el oriente, por la vía que conduce a la Autopista a Medellín-Calle 80. La oferta gastronómica en el tramo comprendido entre Tenjo y la Autopista a Medellín es variada, destacándose la parrilla y la cocina típica colombiana.

Bogotá-Zipaquirá-Parque Jaime Duque

La ruta ofrece un excelente paisaje de sabana, apenas interrumpido por pequeñas elevaciones de terreno y bordeado por un cordón montañoso. El recorrido se inicia en la Autopista Norte o la Carrera Séptima. En La Caro debe continuarse por la variante occidental; luego de pasar por Chía y Cajicá se llega a Zipaquirá. Si se prefiere, en La Caro se puede continuar por la vía hacia Tunja y visitar primero el parque Jaime Duque. A partir de allí, una vía conduce directamente a Zipaquirá.

Bogotá–Zipaquirá.
La actividad obligada en Zipaquirá es la visita a la nueva Catedral de Sal inaugurada en 1995, excavada en el interior de la mina y única en su género en el mundo. Antes se puede visitar el Museo de la Salmuera, magnífica obra que ilustra la explotación de la sal. El origen de la actividad minera en la región se remonta a la época precolombina. El recorrido por la Catedral de Sal toma una hora; se recomienda llevar calzado adecuado e ir abrigado. Magníficos corredores poseen nichos con imágenes religiosas talladas en la roca salina. La Catedral propiamente dicha es una construcción de tres naves; el volumen de sus proporciones y la iluminación interior son sobrecogedores.
En Zipaquirá, cuya significación en lengua chibcha es valle de las alegrías de los zipas, vale la pena visitar la plaza principal. Allí podrá observar bellas casonas de estilo colonial que ostentan magníficos balcones. En la ciudad es posible adquirir dulces y artesanías en marmaja (sulfuro de hierro).

Zipaquirá–Parque Jaime Duque.
El Parque Jaime Duque, a once kilómetros de Zipaquirá, tiene una amplia oferta cultural y recreativa.
El retorno a Bogotá se realiza por la vía hacia La Caro. Encontrará a mano derecha la hacienda Hatogrande, residencia campestre de los presidentes de Colombia y posteriormente, a mano izquierda, la hacienda Yerbabuena, en la actualidad sede del Instituto Caro y Cuervo.

La Caro-Tocancipá-Sopó

Se parte de Bogotá por la Autopista Norte, para llegar al sitio conocido como La Caro y seguir hacia el norte utilizando la nueva infraestructura vial que conecta este sector con los diferentes municipios. Se pasa por el frente de las haciendas Yerbabuena y Hatogrande, y atendiendo la señalización se llega al Parque Jaime Duque. A pocos kilómetros se encuentra la población de Tocancipá, conocida por poseer el único autódromo de Colombia.

Desde la carretera es posible observar la planta de la Cervecería Leona. El recorrido presenta gran cantidad de viveros en los que se venden hermosas plantas ornamentales. Debe regresarse por la misma vía y tomar el desvío que conduce a Sopó. Los atractivos de esta población se describen en la ruta La Calera–Sopó.

La Caro-Guatativa

Luego de llegar a La Caro se continúa por la vía que conduce a Tunja; el paisaje es de sabana. En el kilómetro 35 se toma la variante situada a mano derecha que conduce a Sesquilé. El destino ofrece dos atractivos de interés: la laguna de Guatavita y el poblado de la Nueva Guatavita. La Laguna de Guatavita está situada a pocos kilómetros de Sesquilé y a 3.100 metros de altura. El acceso hasta la laguna puede realizarse en automóvil, por una vía sin pavimentar. Reseñas históricas indican que el lugar fue escenario de los legendarios ritos indígenas al dios Sol, base de la conocida leyenda de El Dorado; sus aguas son de un hermoso color azul-verdoso. El recorrido alrededor de la laguna debe realizarse en compañía de un guía turístico especializado.

Continuando por la carretera principal se llega a Guatavita. El poblado, totalmente proyectado y construido en estilo colonial, fue inaugurado en 1967; reemplazó al antiguo pueblo, que fue inundado luego de la construcción del embalse de Tominé. Sus casas de fachadas blancas, pañete rústico y tejas de barro, presentan sencillas puertas y ventanas en madera. Se destacan la plaza central, la plaza de toros, el hostal y la plaza de mercado. En el embalse se realizan recorridos en lancha y se practican deportes acuáticos como la navegación a vela y el esquí.







Bogotá-Fusagasugá

El recorrido se inicia en la Autopista del Sur pasando por Bosa y Soacha, importantes zonas industriales. Se toma la carretera Panamericana o vía a Silvania. Luego de pasar por la represa del Muña se presenta un leve ascenso al alto de Chuzacá, sitio donde se inicia el descenso que conduce a las cálidas poblaciones vecinas del sur de Bogotá. La carretera es amplia y está bien demarcada. El paisaje predominante es el de montaña, amplios valles interandinos y vegetación que cambia a medida que se desciende.

En el kilómetro 31, sitio conocido como San Raimundo, se pueden degustar tradicionales comidas rápidas, fresas con crema, jugos de frutas y derivados lácteos en un buen número de paradores y restaurantes. El descenso continúa y la temperatura aumenta. A partir de Silvania, población situada al costado derecho de la vía, el camino se ve bordeado de árboles exóticos como cámbulos y ocobos. A lado y lado de la carretera se encuentran artesanías, particularmente muebles de mimbre y madera.

En Fusagasugá se deben visitar los viveros que ofrecen plantas ornamentales de interior y exterior, orquídeas y bromelias. En el parque principal está la iglesia de Nuestra Señora de Belén. Es posible conocer la quinta La Tulipana, sede de la Casa de la Cultura del municipio y la casona Tierragrata, hoy club recreativo. El recorrido de ida y regreso a Bogotá puede realizarse en un mismo día. Es posible pernoctar en Chinauta, sector que ofrece una variada gama de establecimientos de alojamiento como hoteles tipo resort y centros vacacionales.

Bogotá-Melgar-Girardot

Bogotá–Melgar.

El recorrido puede realizarse de un día para otro. Luego de cubrir la ruta Bogotá-Fusagasugá, la carretera inicia un suave descenso que pasa por Chinauta y conduce, en medio de montañas, al paso del Boquerón. El espectacular escenario es el de un cañón en cuyo lecho corre el río Sumapaz. Sus laderas están sembradas con palmas y vegetación propia de las formaciones rocosas andinas. Este trayecto del recorrido debe realizarse con mucho cuidado, dada la reducida amplitud de la vía y la abundancia de curvas.

Luego de atravesar el cañón se llega a la población de Melgar, veraneadero predilecto de los bogotanos. La oferta de alojamiento es amplia. Entre otros cuenta con establecimientos como el hotel Guadaira, el centro vacacional de Cafam y gran cantidad de condominios campestres, casas y cabañas. Es un lugar ideal para descansar, tomar el sol y refrescarse en sus piscinas; hay amplia oferta de paradores y estaderos. Cerca de allí está el Carmen de Apicalá, población ubicada a quince kilómetros. La región se precia de producir la mejor miel de abejas del país y también se pueden adquirir bocadillos y jaleas. Retornando a Melgar y continuando por la carretera Panamericana, se arriba a la ciudad de Girardot.

Melgar–Girardot.
Girardot, la Ciudad de las Acacias, está ubicada a 20 kilómetros de Melgar y a 300 metros de altitud. Es un lugar ideal para el descanso; su abundante oferta de alojamiento incluye hoteles como el Girardot Resort y el Tocarema, así como establecimientos de variada naturaleza y categoría. En el trayecto Melgar-Girardot se encuentran los centros vacacionales de Colsubsidio y Comfenalco, y en Girardot está el Lagomar el Peñón de Compensar.

El paisaje de la carretera es de terreno llano, con leves ondulaciones que llevan al valle del Tolima, tierra de extensas planicies sembradas con arroz y sorgo. El río Magdalena y las formaciones rocosas de la región son de gran belleza. A lado y lado de la carretera es posible adquirir frutas, particularmente mangos y cítricos.






Bogotá-Facatativá-Bojacá-Zipacón


Bogotá–Facatativá.
La ruta inicia en la calle 13 y pasa por Fontibón, población industrial hoy integrada al Distrito Capital. En el municipio de Mosquera se puede visitar el parque principal, la iglesia parroquial de María Auxiliadora y admirar los bellos lienzos del vía crucis. En las cercanías de Mosquera están las rocas de Usca, conocidas formaciones de piedra que presentan petroglifos realizados por pobladores prehispánicos. Continuando por la vía principal se puede tomar un desvío que lleva a Funza, población floricultora, o continuar hasta encontrar, a mano derecha, el Parque de las Flores, que cuenta con instalaciones deportivas y recreativas, juegos infantiles y cafetería.

A pocos kilómetros está Madrid, ciudad lechera. Su plaza está enmarcada por bellas casas coloniales y la iglesia parroquial de piedra. A seis kilómetros, un giro a la izquierda lleva a Bojacá; si se sigue derecho se llega a Facatativá. En esta última población es preciso visitar en la plaza principal la catedral de estilo románico neoclásico. Otro atractivo de importancia es el Parque Arqueológico el Cercado de los Zipas, popularmente conocido como las Piedras de Tunja, conjunto de piedras gigantescas que sirvieron como lugar de asentamiento a antiguos grupos indígenas prehispánicos, en las que se observan petroglifos.

Facatativá–Zipacón.
Retornando por la vía principal, a cuatro kilómetros se encuentra un desvío al costado derecho que conduce a la población de Zipacón, importante centro artístico y musical. En su plaza principal se encuentran la capilla doctrinera, establecimientos que ofrecen exquisita cocina tradicional y variadas golosinas y una pequeña tienda de artesanías en piedra.

Facatativá–Bojacá.
Regresando de Facatativá, en el kilómetro seis se encuentra a la derecha el desvío que conduce a Bojacá. En el parque principal se debe visitar la pequeña iglesia colonial que data de 1720, en cuyo interior se venera la imagen de Nuestra Señora de la Salud de Bojacá. Anexo a la iglesia se encuentra el convento de los padres agustinos. Alrededor de la plaza se pueden adquirir objetos religiosos, artesanías y dulces.

Bogotá-La Vega-Villeta-Guaduas

Bogotá–La Vega.
La salida se realiza por la calle 80, vía que conduce a la Autopista a Medellín. Luego de cruzar por el Alto del Vino se inicia el descenso que lleva a La Vega, población que ha desarrollado recientemente la práctica de diferentes deportes como el canotaje y el rafting. Continuando por la Autopista a Medellín se llega a Villeta.








La Vega–Villeta–Guaduas.

Villeta es un sitio ideal para disfrutar de un agradable clima cálido con temperaturas que oscilan entre 18° y 22° C. Está situada a 800 metros de altura y ofrece abundantes posibilidades de alojamiento.

En sus inmediaciones se encuentra la cascada de Cune, concurrido balneario popular. En el pueblo es posible adquirir artesanías elaboradas en paja de iraca o toquilla y productos hechos a partir de melaza de caña de azúcar.

A 34 kilómetros de Villeta se encuentra Guaduas, histórica población que fue sede de la Expedición Botánica y en donde es posible visitar el Museo de Policarpa Salavarrieta, heroína de la independencia. También está el Museo Ezpeleta, situado en la casa que sirviera como sitio de veraneo a este virrey. Ambos museos guardan bellas piezas de arte y objetos de uso doméstico de la época colonial.






   
ContáctenosTérminos de uso
Regresar Fin de página Imprimir