|
|
|
|
En los alrededores de Bogotá se encuentran
múltiples atractivos de carácter
histórico y cultural, así como lugares
naturales que ofrecen paz y belleza. Muchas de
las poblaciones mantienen el nombre dado por los
indígenas Muiscas a sus poblados en la
época precolombina.
El panorama predominante en las rutas del norte
es el de extensas planicies bordeadas por un cordón
montañoso, pastizales surcados por numerosas
corrientes de agua y bosques sembrados con especies
foráneas como pino y eucalipto.
Un recorrido completo por una de estas rutas puede
tomar entre tres horas y todo un día. Las
rutas del sur y del occidente se caracterizan
por ofrecer climas cálidos, una exuberante
vegetación tropical y amplias facilidades
para la recreación y el descanso. El recorrido
por dichas rutas puede tomar entre uno y dos días.

|
 |
Bogotá-La
Calera-Sopó
El
recorrido presenta dos escenarios: el primer
tramo, que conduce de Bogotá al municipio
de La Calera, ofrece una geografía
montañosa conformada por empinados
cerros y cumbres. El segundo tramo, que
lleva a la población de Sopó,
cruza pequeños valles y planicies
que desembocan en el sector centro-oriental
de la Sabana de Bogotá.
Bogotá–La Calera.
La carretera se toma en la Carrera 7 con
Calle 84 y el trayecto inicial es en ascenso.
A partir del kilómetro tres se
encuentran, a mano izquierda, zonas de
parqueo con miradores y establecimientos
públicos en los que se puede observar
una maravillosa panorámica de la
ciudad. En las horas de la noche los restaurantes,
tabernas y discotecas ofrecen variada
programación y la vista nocturna
que se aprecia de la ciudad es extraordinaria.
Continuando por la misma vía se
llega a La Capilla, sitio a partir del
cual se inicia un descenso que conduce
al embalse de San Rafael, importante obra
de ingeniería que abastece de agua
a Bogotá. En este trayecto hay
restaurantes que ofrecen deliciosa parrillada,
comida típica y trucha. La Calera
es una pequeña y centenaria población
de calles empinadas que conserva un ambiente
rural. En la plaza mayor se ubica el templo
principal cuyo interior alberga dos lienzos
elaborados por el pintor de la colonia
Gregorio Vázquez. La alcaldía,
situada en el costado oriental de la plaza,
es una bella edificación colonial;
se deben disfrutar las deliciosas golosinas,
los amasijos y el masato que se expenden
en los establecimientos situados en la
plaza principal.
La Calera–Sopó.
Este tramo ofrece un paisaje de suaves
ondulaciones y pequeños valles
que insinúan la aparición
de la Sabana. Al llegar a la población
de Sopó, fundada en 1612, en el
parque principal se debe visitar la iglesia
del Divino Salvador pues su interior guarda
doce lienzos, los Ángeles de Sopó,
magnífica obra barroca de autor
desconocido cuya calidad revela la mano
de un gran maestro. La iglesia acoge igualmente
numerosos lienzos de la época.
A 300 metros se encuentra el Santuario
del Señor de la Piedra, que conserva
la pequeña roca aparecida en 1753,
en la que aparece la imagen del Divino
Rostro. Es usual detenerse en la planta
de Alpina, importante empresa de lácteos,
para degustar postres, quesos y variadas
preparaciones.
Para retornar a Bogotá se sugiere
tomar la carretera central del norte,
situada a cinco kilómetros de la
población. En el recorrido se observan
bosques de especies foráneas de
eucaliptos y pinos, así como los
de especies nativas como sauces y cauchos
sabaneros.
Bogotá-Chía-Cota-Cajicá-Tabio-Tenjo
La ruta ofrece, en su trayecto inicial,
un verde paisaje de sabana. Entre Cajicá
y Tenjo el territorio presenta una sucesión
de valles enclavados en medio de altos
y cerros de gran hermosura.
Bogotá–Chía.
Saliendo por la Autopista Norte
o por la Carrera Séptima se llega
al sitio conocido como La Caro, puerta
de entrada de Bogotá. A la derecha
está el Castillo de Marroquín.
Continuando por la variante de Cajicá,
a la izquierda se aprecia el Puente del
Común, construido en 1785, y dos
kilómetros adelante el Centro Comercial
Chía. En Chía se realizan
múltiples actividades culturales
como la presentación, los fines
de semana, de grupos jóvenes de
teatro y música; se practica, igualmente,
un intenso movimiento poético y
de investigación antropológica
basada en el estudio de la comunidad indígena
que habita en las laderas del cerro La
Valvanera. Abundan los restaurantes de
comida típica y parrilla; las almojábanas,
los dulces y los postres complementan
la oferta gastronómica. Es posible
adquirir excelente artesanía, particularmente
cerámica y objetos de vitral.
Chía–Cota.
El recorrido se realiza por bellos territorios
de sabana, pastizales y hatos lecheros;
predominan los bosques de eucaliptos.
Saliendo de Chía se encuentran
viveros que ofrecen variedad de plantas
ornamentales. En Cota abundan los establecimientos
que expenden fritanga, sopas y cocidos
típicos. Continuando por la misma
vía se llega a Suba.
Chía–Cajicá–Tabio.
El camino continúa hacia
el norte llegando a Cajicá, población
famosa por los tejidos de lana, las alfombras
y los tapetes; es usual hacer una parada
para degustar helados, dulces y amasijos.
Al llegar al casco urbano se debe tomar
la desviación situada a la izquierda
que conduce al municipio de Tabio. Sobre
la plaza principal es preciso observar
las casonas de estilo colonial, particularmente
las situadas en el costado oriental. En
lo alto del cerro que domina el poblado
se encuentra la ermita de Santa Bárbara,
sencilla construcción de los padres
jesuitas que data de 1604.
Los termales de Tabio son un establecimiento
público que ofrece dos piscinas
con aguas de propiedades terapéuticas.
El cerro de Juaica, muy conocido en la
región, encierra historias maravillosas.
Se afirma que en las horas de la noche
se observan pequeñas luces, atribuidas
por algunos a fabulosos tesoros escondidos
y por otros a avistamientos de ovnis.
Tabio–Tenjo.
El pueblo sabanero de Tenjo conserva un
patrimonio cultural y natural de gran
interés. En el parque principal
el estilo arquitectónico predominante
es el colonial, medianamente intervenido
por construcciones francesas y republicanas
como el edificio municipal, situado en
la esquina suroriental. Éste contrasta
con las dos casas vecinas que conservan
rústicos techos de paja. En el
costado occidental del parque se puede
observar una bella capilla doctrinera
y un templo de reciente construcción.
Los domingos es posible comprar artesanías
que se ofrecen en el mercado callejero
conocido como el Fúchugo de las
Niguas. Los cerros de Juaica y la serranía
de Majuy ofrecen escenarios naturales
de gran belleza; en la vereda Chitasugá
abundan los petroglifos precolombinos,
siendo muy conocidos los que se encuentran
en la piedra Las Petacas. El regreso a
Bogotá debe realizarse tomando
hacia el oriente, por la vía que
conduce a la Autopista a Medellín-Calle
80. La oferta gastronómica en el
tramo comprendido entre Tenjo y la Autopista
a Medellín es variada, destacándose
la parrilla y la cocina típica
colombiana.
Bogotá-Zipaquirá-Parque
Jaime Duque
La ruta ofrece un excelente paisaje de
sabana, apenas interrumpido por pequeñas
elevaciones de terreno y bordeado por
un cordón montañoso. El
recorrido se inicia en la Autopista Norte
o la Carrera Séptima. En La Caro
debe continuarse por la variante occidental;
luego de pasar por Chía y Cajicá
se llega a Zipaquirá. Si se prefiere,
en La Caro se puede continuar por la vía
hacia Tunja y visitar primero el parque
Jaime Duque. A partir de allí,
una vía conduce directamente a
Zipaquirá.
Bogotá–Zipaquirá.
La actividad obligada en Zipaquirá
es la visita a la nueva Catedral de Sal
inaugurada en 1995, excavada en el interior
de la mina y única en su género
en el mundo. Antes se puede visitar el
Museo de la Salmuera, magnífica
obra que ilustra la explotación
de la sal. El origen de la actividad minera
en la región se remonta a la época
precolombina. El recorrido por la Catedral
de Sal toma una hora; se recomienda llevar
calzado adecuado e ir abrigado. Magníficos
corredores poseen nichos con imágenes
religiosas talladas en la roca salina.
La Catedral propiamente dicha es una construcción
de tres naves; el volumen de sus proporciones
y la iluminación interior son sobrecogedores.
En Zipaquirá, cuya significación
en lengua chibcha es valle de las alegrías
de los zipas, vale la pena visitar la
plaza principal. Allí podrá
observar bellas casonas de estilo colonial
que ostentan magníficos balcones.
En la ciudad es posible adquirir dulces
y artesanías en marmaja (sulfuro
de hierro).
Zipaquirá–Parque
Jaime Duque.
El Parque Jaime Duque, a once kilómetros
de Zipaquirá, tiene una amplia
oferta cultural y recreativa.
El retorno a Bogotá se realiza
por la vía hacia La Caro. Encontrará
a mano derecha la hacienda Hatogrande,
residencia campestre de los presidentes
de Colombia y posteriormente, a mano izquierda,
la hacienda Yerbabuena, en la actualidad
sede del Instituto Caro y Cuervo.
La
Caro-Tocancipá-Sopó
Se
parte de Bogotá por la Autopista
Norte, para llegar al sitio conocido como
La Caro y seguir hacia el norte utilizando
la nueva infraestructura vial que conecta
este sector con los diferentes municipios.
Se pasa por el frente de las haciendas
Yerbabuena y Hatogrande, y atendiendo
la señalización se llega
al Parque Jaime Duque. A pocos kilómetros
se encuentra la población de Tocancipá,
conocida por poseer el único autódromo
de Colombia.
Desde la carretera es posible observar
la planta de la Cervecería Leona.
El recorrido presenta gran cantidad de
viveros en los que se venden hermosas
plantas ornamentales. Debe regresarse
por la misma vía y tomar el desvío
que conduce a Sopó. Los atractivos
de esta población se describen
en la ruta La Calera–Sopó.
La
Caro-Guatativa
Luego de llegar a La Caro se continúa
por la vía que conduce a Tunja;
el paisaje es de sabana. En el kilómetro
35 se toma la variante situada a mano
derecha que conduce a Sesquilé.
El destino ofrece dos atractivos de interés:
la laguna de Guatavita y el poblado de
la Nueva Guatavita. La Laguna de Guatavita
está situada a pocos kilómetros
de Sesquilé y a 3.100 metros de
altura. El acceso hasta la laguna puede
realizarse en automóvil, por una
vía sin pavimentar. Reseñas
históricas indican que el lugar
fue escenario de los legendarios ritos
indígenas al dios Sol, base de
la conocida leyenda de El Dorado; sus
aguas son de un hermoso color azul-verdoso.
El recorrido alrededor de la laguna debe
realizarse en compañía de
un guía turístico especializado.
Continuando por la carretera principal
se llega a Guatavita. El poblado, totalmente
proyectado y construido en estilo colonial,
fue inaugurado en 1967; reemplazó
al antiguo pueblo, que fue inundado luego
de la construcción del embalse
de Tominé. Sus casas de fachadas
blancas, pañete rústico
y tejas de barro, presentan sencillas
puertas y ventanas en madera. Se destacan
la plaza central, la plaza de toros, el
hostal y la plaza de mercado. En el embalse
se realizan recorridos en lancha y se
practican deportes acuáticos como
la navegación a vela y el esquí.
|
|
 |

|
 |
Bogotá-Fusagasugá
El recorrido se inicia en la Autopista
del Sur pasando por Bosa y Soacha, importantes
zonas industriales. Se toma la carretera
Panamericana o vía a Silvania.
Luego de pasar por la represa del Muña
se presenta un leve ascenso al alto de
Chuzacá, sitio donde se inicia
el descenso que conduce a las cálidas
poblaciones vecinas del sur de Bogotá.
La carretera es amplia y está bien
demarcada. El paisaje predominante es
el de montaña, amplios valles interandinos
y vegetación que cambia a medida
que se desciende.
En el kilómetro 31, sitio conocido
como San Raimundo, se pueden degustar
tradicionales comidas rápidas,
fresas con crema, jugos de frutas y derivados
lácteos en un buen número
de paradores y restaurantes. El descenso
continúa y la temperatura aumenta.
A partir de Silvania, población
situada al costado derecho de la vía,
el camino se ve bordeado de árboles
exóticos como cámbulos y
ocobos. A lado y lado de la carretera
se encuentran artesanías, particularmente
muebles de mimbre y madera.
En Fusagasugá se deben visitar
los viveros que ofrecen plantas ornamentales
de interior y exterior, orquídeas
y bromelias. En el parque principal está
la iglesia de Nuestra Señora de
Belén. Es posible conocer la quinta
La Tulipana, sede de la Casa de la Cultura
del municipio y la casona Tierragrata,
hoy club recreativo. El recorrido de ida
y regreso a Bogotá puede realizarse
en un mismo día. Es posible pernoctar
en Chinauta, sector que ofrece una variada
gama de establecimientos de alojamiento
como hoteles tipo resort y centros vacacionales.
Bogotá-Melgar-Girardot
Bogotá–Melgar.
El recorrido puede realizarse de un día
para otro. Luego de cubrir la ruta Bogotá-Fusagasugá,
la carretera inicia un suave descenso
que pasa por Chinauta y conduce, en medio
de montañas, al paso del Boquerón.
El espectacular escenario es el de un
cañón en cuyo lecho corre
el río Sumapaz. Sus laderas están
sembradas con palmas y vegetación
propia de las formaciones rocosas andinas.
Este trayecto del recorrido debe realizarse
con mucho cuidado, dada la reducida amplitud
de la vía y la abundancia de curvas.
Luego de atravesar el cañón
se llega a la población de Melgar,
veraneadero predilecto de los bogotanos.
La oferta de alojamiento es amplia. Entre
otros cuenta con establecimientos como
el hotel Guadaira, el centro vacacional
de Cafam y gran cantidad de condominios
campestres, casas y cabañas. Es
un lugar ideal para descansar, tomar el
sol y refrescarse en sus piscinas; hay
amplia oferta de paradores y estaderos.
Cerca de allí está el Carmen
de Apicalá, población ubicada
a quince kilómetros. La región
se precia de producir la mejor miel de
abejas del país y también
se pueden adquirir bocadillos y jaleas.
Retornando a Melgar y continuando por
la carretera Panamericana, se arriba a
la ciudad de Girardot.
Melgar–Girardot.
Girardot, la Ciudad de las Acacias, está
ubicada a 20 kilómetros de Melgar
y a 300 metros de altitud. Es un lugar
ideal para el descanso; su abundante oferta
de alojamiento incluye hoteles como el
Girardot Resort y el Tocarema, así
como establecimientos de variada naturaleza
y categoría. En el trayecto Melgar-Girardot
se encuentran los centros vacacionales
de Colsubsidio y Comfenalco, y en Girardot
está el Lagomar el Peñón
de Compensar.
El paisaje de la carretera es de terreno
llano, con leves ondulaciones que llevan
al valle del Tolima, tierra de extensas
planicies sembradas con arroz y sorgo.
El río Magdalena y las formaciones
rocosas de la región son de gran
belleza. A lado y lado de la carretera
es posible adquirir frutas, particularmente
mangos y cítricos.
|
|
 |

|
 |
Bogotá-Facatativá-Bojacá-Zipacón
Bogotá–Facatativá.
La ruta inicia en la calle 13
y pasa por Fontibón, población
industrial hoy integrada al Distrito Capital.
En el municipio de Mosquera se puede visitar
el parque principal, la iglesia parroquial
de María Auxiliadora y admirar
los bellos lienzos del vía crucis.
En las cercanías de Mosquera están
las rocas de Usca, conocidas formaciones
de piedra que presentan petroglifos realizados
por pobladores prehispánicos. Continuando
por la vía principal se puede tomar
un desvío que lleva a Funza, población
floricultora, o continuar hasta encontrar,
a mano derecha, el Parque de las Flores,
que cuenta con instalaciones deportivas
y recreativas, juegos infantiles y cafetería.
A pocos kilómetros está
Madrid, ciudad lechera. Su plaza está
enmarcada por bellas casas coloniales
y la iglesia parroquial de piedra. A seis
kilómetros, un giro a la izquierda
lleva a Bojacá; si se sigue derecho
se llega a Facatativá. En esta
última población es preciso
visitar en la plaza principal la catedral
de estilo románico neoclásico.
Otro atractivo de importancia es el Parque
Arqueológico el Cercado de los
Zipas, popularmente conocido como las
Piedras de Tunja, conjunto de piedras
gigantescas que sirvieron como lugar de
asentamiento a antiguos grupos indígenas
prehispánicos, en las que se observan
petroglifos.
Facatativá–Zipacón.
Retornando por la vía principal,
a cuatro kilómetros se encuentra
un desvío al costado derecho que
conduce a la población de Zipacón,
importante centro artístico y musical.
En su plaza principal se encuentran la
capilla doctrinera, establecimientos que
ofrecen exquisita cocina tradicional y
variadas golosinas y una pequeña
tienda de artesanías en piedra.
Facatativá–Bojacá.
Regresando de Facatativá, en el
kilómetro seis se encuentra a la
derecha el desvío que conduce a
Bojacá. En el parque principal
se debe visitar la pequeña iglesia
colonial que data de 1720, en cuyo interior
se venera la imagen de Nuestra Señora
de la Salud de Bojacá. Anexo a
la iglesia se encuentra el convento de
los padres agustinos. Alrededor de la
plaza se pueden adquirir objetos religiosos,
artesanías y dulces.
Bogotá-La
Vega-Villeta-Guaduas
Bogotá–La
Vega.
La salida se realiza por la calle 80,
vía que conduce a la Autopista
a Medellín. Luego de cruzar por
el Alto del Vino se inicia el descenso
que lleva a La Vega, población
que ha desarrollado recientemente la práctica
de diferentes deportes como el canotaje
y el rafting. Continuando por la Autopista
a Medellín se llega a Villeta.
La
Vega–Villeta–Guaduas.
Villeta es un sitio ideal para disfrutar
de un agradable clima cálido con
temperaturas que oscilan entre 18°
y 22° C. Está situada a 800
metros de altura y ofrece abundantes posibilidades
de alojamiento.
En sus inmediaciones se encuentra la cascada
de Cune, concurrido balneario popular.
En el pueblo es posible adquirir artesanías
elaboradas en paja de iraca o toquilla
y productos hechos a partir de melaza
de caña de azúcar.
A 34 kilómetros de Villeta se encuentra
Guaduas, histórica población
que fue sede de la Expedición Botánica
y en donde es posible visitar el Museo
de Policarpa Salavarrieta, heroína
de la independencia. También está
el Museo Ezpeleta, situado en la casa
que sirviera como sitio de veraneo a este
virrey. Ambos museos guardan bellas piezas
de arte y objetos de uso doméstico
de la época colonial.
|
|
 |
|
|
|
|
| |
|
|
|